¿Qué son las fichas de lectura?

La mayor actividad de una persona dedicada a la filosofía y a la enseñanza debe ser la lectura. Personalmente me he encontrado en la encrucijada de estas dos realidades. A veces deseo haber leído más de lo que hasta ahora he revisado con los ojos, pero más que haber leído “más”, lo que en realidad hubiera agradecido es que se me hubiera enseñado, desde lo más temprenemente posible, a “leer bien”, a entender la lectura y a ubicar un modo de reseñar lo leído. Durante mi estancia en la universidad aprendí a hacer fichas de lectura como un mecanismo útil para ubicar las ideas centrales de una lectura. Sobre este tema, en su libro, Cómo se hace una tesis (Gedisa, 2001) Umberto Eco apunta:

Entre todos los tipos de fichas, las más habituales y a fin de cuentas las más indispensables son las fichas de lectura; es decir, las fichas en que anotáis con precisión todas las referencias bibliográficas concernientes a un libro o artículo, donde sintetizáis el tema, seleccionáis alguna cita clave, formuláis un juicio, añadís una serie de observaciones.

Como se puede ver, su importancia es relevante ya que es el lugar en donde se reúne todo aquello que se debe antoar de un libro en una lectura académica, es decir con una orientación a un trabajo posterior (tesis, artículo, comentario).

En el presente blog pretendo publicar algunas fichas de lectura de libros leídos durante mi estancia en la universidad y como profesor de filosofía. Mucho me gustaría que pudieran ser, para quien las lea, una aproximación a las ideas centrales de los textos en cuestión. Si alguno tuvera un enfoque distinto de la lectura o algún comentario qué hacer me agradaría recibir algún comentario a mi correo electrónico.

Buena lectura

Víctor Hugo Vorrath

victorvorrath@gmail.com

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La educación es una tensión dinámica entre el «ser» y el «yo»

Por Víctor Hugo Vorrath

ABSTRACT. Al abordar el tema de la educación frecuentemente se suele caer en equívocos debido a la falta de precisión terminológica de esta palabra, pero, sobre todo, a la falta de atención frente a esta realidad. ¿Cuál es la esencia de educar?, ¿hacia qué meta debe enfocarse este esfuerzo?, ¿cuál es la exigencia ética que se impone a un educador frente a la persona que educa? El presente ensayo se inserta en la temática de los fines de la educación y pretende trazar una respuesta tentativa a estas preguntas a partir de un abordaje filosófico y a través de una confrontación con la experiencia del autor.

1. Origen de un interés

Mi interés por la educación, considerado como objeto intelectual y como una experiencia vital permanente, nace a partir de un juicio sobre en mi propia humanidad y mi circunstancia de ser padre y más tarde profesor, pasa a través de mi formación académica en filosofía, pero siempre se inserta dentro de la compañía de varios profesores universitarios que luego han venido a ser mis amigos, por mencionar a algunos cito a Jorge Navarro, Ramón Díaz, Juan José Blázquez, Fidencio Aguilar, Carlos Ramos, Pablo Castellanos, Gloria Balderas y Eréndira Espinoza, para cada uno de ellos tengo un especial agradecimiento. Las ideas que a continuación expondré son fruto de estas tres vertientes: la paternidad -tanto de hijos propios como de ajenos-, la reflexión filosófica de filiación realista y la amistad entendida como compañía hacia el Destino. Deseo mencionar que en esta exploración intento seguir fundamentalmente la concepción educativa de don Luigi Giussani quien a través de la trama de relaciones que generó me ha ganado el corazón para la alegría que ha introducido Cristo.

 

2. Una nota metodológica

Antes de hablar de educación resulta imprescindible indicar algunas consideraciones, ya que esta sola palabra esconde tras de sí los más diversos significados y las más variopintas asociaciones mentales. Para abordar el tema con seriedad, considero necesario realizar una “ascesis conceptual” que consista en un desapego temporal de las propias concepciones sobre lo que es la educación. Deseo remarcar este aspecto. Se trata, al estilo de los planteamientos fenomenológicos, de suspender el juicio para observar detenidamente “lo que aparece”. El juicio crítico no se anula, sino que se posterga mientras se recolectan todas las evidencias que sigue esta indagación. El presente estudio pretende poner al observador en condiciones de mirar por él mismo el objeto de consideración. Si no se recurre a la experiencia con el objeto, es decir, si se parte de discutir las diversas posturas referentes al tema antes de, o, sin considerar a la realidad, entonces la pretendida investigación se sume en una dialéctica estéril cuyo único fruto rescatable será, a lo sumo, mejorar nuestras capacidades de convencimiento. Si se está dispuesto a proceder de este modo, está abierta la invitación a verificar las conclusiones a que se llega en esta disertación.

3. La educación es una realidad compleja

El objeto denominado “educación”, es en sí mismo una realidad compleja por varios motivos. Nuestro tema recorre las mentes de padres, maestros, administradores educativos, psicólogos, pedagogos, comunidades religiosas, políticos, historiadores, filósofos y una gran variedad de personas y estudiosos de otras disciplinas que por cuestión de espacio me obligo a omitir. Además, cada uno de estos personajes tiene sus conceptos respecto de lo que es o debe ser la educación, cada uno tiene sus prejuicios -por ejemplo, en el ambiente en el cual me encuentro, muchas veces se supone que la educación es una cosa que se dirige exclusivamente a niños- y cada uno tiene sus dudas. Ante este panorama tan vasto y abordado por las más diversas personas y disciplinas vale la pena atrever las preguntas: ¿por dónde empezar?, ¿cómo afrontar con seriedad una realidad tan compleja y con tantos abordajes?

            Lo más honesto siempre es comenzar por lo que uno ha visto, por contar las evidencias que uno posee, por dar las razones de lo que a uno le ha formado. En este sentido quiero mencionar que en una entrevista que se le hizo a don Giussani, un reportero le preguntó cómo podía ser educador un no cristiano, don Giussani le respondió que tanto un cristiano como un no cristiano podían ser verdaderamente educadores si eran fieles a su tradición, es decir,  a aquél lugar que ofrece una hipótesis para incursionar en el mundo.[1]

Ahora bien, el enfoque para reflexionar sobre nuestro objeto de estudio, es filosófico, es decir, se pregunta, de acuerdo con la finalidad misma de la filosofía -bajo la interpretación de Aristóteles-, por las causas últimas y principios primeros de la realidad, pero en este caso, de la realidad educativa. A este estudio le interesa el acuerdo entre las diversas actividades humanas, pero siempre dentro de la conciencia de que éste, si es auténtico, es fruto de la verdad.

4. Primera aproximación: delimitación del objeto

Como punto de partida hay que ubicar a nuestro fenómeno. ¿Qué tipo de objeto es la educación? Quizá para aproximarnos a una respuesta sobre este planteamiento nos sirva hacer una breve descripción del origen de la persona. Esta descripción la realizaré a partir de una imagen muy frecuente en mi niñez: el contemplar una pila de agua en la casa de mi abuelo.

El hombre, cuando nace, no es arrojado al vacío, a la intemperie del mundo. Si miramos con atención el origen de la persona, el origen de cualquiera de nosotros, descubriremos una cosa que por común deja de ser tomada en cuenta a la hora de hacer una reflexión sobre lo que es la vida humana. El ser humano cuando nace es acogido por una mujer y por un hombre a los que se les denomina “padres”. Los padres están en el origen del hombre, en el centro. Es en este sentido que el origen del hombre individual se parece a una gota que cae en un estanque lleno de agua: antes de que la gota toque a la superficie ésta parece llana y apacible, pero cuando se rompe la tensión superficial inmediatamente se crea un círculo a su alrededor, el círculo es pequeño, frágil, puede incluso ser disuelto por un viento fuerte, pero es el centro en donde la gota ha sido depositada, luego, este círculo tiende a crecer -como si deseara diseminar la gota recibida por todo el estanque-; detrás de su estela anular se abrirán otros círculos semejantes.

Los hijos son dados de “lo alto”, como la gota que cae, y cuando éstos entran en el mundo son acogidos por los padres, que en nuestra imagen están representados por el círculo que se genera después de que la gota cae. Los padres no quieren a los hijos para sí, al igual que la gota que cae en el agua no es encapsulada, atrapada en la superficie. Aquí encontramos un elemento nuevo: el mundo, los hijos son dados para “ser” en el mundo: el círculo que acoge la gota se abre a la dimensión de todo el estanque.

Pero nuestra imagen tiene un límite. Cuando el movimiento de las aguas cesa, la gota se ha disuelto, no se distinguen el agua del estanque y la gota. Esto no ocurre con la persona, el hombre que ha crecido dentro del cuidado de unos padres posee siempre una definición, una personalidad, un rostro.

5. Segunda aproximación: La figura del maestro

No es raro que cuando se habla de educación casi instintivamente se piense en la figura del maestro, para ahondar en esta personalidad tomemos en consideración a un personaje de la historia de la filosofía que nos servirá de modelo para delimitar nuestro campo de estudio en esta primera aproximación.

Ubiquémonos temporalmente en la segunda mitad del siglo V en la ciudad de Atenas. Existe un hombre que ha comenzado a cautivar la atención de los jóvenes de la polis. Este hombre fue hijo de una comadrona, una partera. De la esencia de esta ocupación materna él mismo desarrollaría posteriormente su filosofía, a la que denominaría «mayéutica», es decir, el arte de alumbrar, no recién nacidos como su madre, sino de dar a luz en la verdad. Su nombre, conocido por incontables generaciones, es Sócrates, pero paradójicamente el rigor intelectual y el modelo de vida iniciado por él ha sido preservado por pocas de ellas. A través de las palabras de Julián Marías sabemos que «la acción socrática era exasperante. Un oráculo había dicho que nadie era más sabio que Sócrates; éste, modestamente, pretende demostrar lo contrario; y para ello va a preguntar a sus conciudadanos por las calles y plazas, qué son las cosas que él ignora […]. El gobernante, el zapatero, el militar, la cortesana, el sofista, todos reciben las saetas de sus preguntas. ¿Qué es el valor, qué es la justicia, qué es la amistad, qué es la ciencia?» [2] Es sabido el desenlace de su vida, la exasperación de la que habla Marías condujo a Sócrates a una serie de acusaciones que terminaron llevándole a juicio y condenándole a muerte, su principal acusación era «introducir nuevos dioses y corromper a la juventud».[3]

La primera observación sobre nuestro objeto de estudio la quiero puntualizar en la siguiente pregunta: ¿qué tipo de actividad desarrollaba Sócrates? Dentro de las variadas respuestas que se pueden tener en mente sin duda alguna podemos encontrar la de maestro. Pero el ser maestro es un modo de ser del hombre que siempre requiere de otro, de un discípulo. No existe maestro sin referencia al discípulo así como no existe discípulo sin referencia a otro que le aventaja en experiencia y en el cual es posible confiarse. Encontramos así que la actividad de Sócrates, la actividad de maestro, que a partir de este momento denominaremos educativa, es una relación que reclama a otro llamado discípulo o si se invierte la óptica, denominado maestro. Advertimos que es una relación humana, una relación que se da entre personas, esta relación tiene un contenido, un qué que tiene el poder de convocar, y también podemos ver que no es una relación reversible, existe una jerarquía, un rango, una autoridad: el maestro no puede ocupar el lugar del discípulo, ni el discípulo puede llenar las sandalias del maestro.

Pero, ¿qué quiere Sócrates de los muchachos con lo que se reúne?, ¿cuáles son sus pretensiones?, estas son preguntas muy válidas respecto del comportamiento de un hombre  maduro que busca a jovencitos “que no saben como es el mundo”; sin embargo podemos reconocer en ellas ya un sesgo a la hora de formularlas, un sesgo moral. Dejemos por un momento de pensar que la pregunta por la moralidad de una relación entre un adulto y un joven es la más importante, de hecho es muy importante, pero no es la única, y a mi criterio no es en la que ahora debiéramos centrar nuestra atención. Desde chico, mi madre me enseñó que en el modo de pedir está el dar. Toda pregunta es una petición a la realidad, así que hagamos una pregunta todavía más adecuada: ¿puede existir algún motivo valioso, justo, honesto, por el cual un adulto desee encontrarse con otros que no están en condiciones de devolverle nada, incluso a pesar de que se le llegara a difamar, o más aún, matar? Si recordamos la caracterización que hace Julián Marías podemos ver que Sócrates pretende demostrar que no es sabio y que por eso pregunta qué son las cosas que él no sabe, Sócrates pregunta por la esencia del mundo, Sócrates busca la verdad. ¿Pero, y la verdad, qué es?, ¿hacia a dónde proyecta esta nueva dinámica al hombre?

6. El encuentro entre la realidad, el «ser», y la persona, el «yo»

Santo Tomás de Aquino apunta que la verdad es la adecuación entre el entendimiento y la realidad[4]. Muchos años después pero siguiendo el hilo conductor del realismo Luigi Giussani, citando a J. A. Jungmann, señala que la educación es «introducción a la realidad»[5], es la introducción del yo en el ser. La naturaleza impulsa al hombre a conocer la realidad, pero aquél al formar parte de ésta, queda consecuentemente impelido a preguntarse quién es. Por tanto, la relación educativa que se establece entre uno que educa y otro que es educado tiene como meta la realidad, el «ser» en su aspecto trascendente al yo, pero sobre todo, y como parte de una clarificación existencial demandada por la estructura misma del hombre, en su aspecto inmanente. Posiblemente el drama contenido en los versos del poema del Canto nocturno de un pastor errante de Asia de Giacomo Leopardi, cuando habla con la Luna, ayude a comprender mejor este aspecto:

«A veces al mirarte

Tan silenciosa en el desierto llano

Que en su confín se une con el cielo

O bien con mi rebaño

Seguirme en mi camino; cuando miro

Fulgurar en el cielo las estrellas,

Pensativo me digo:

“¿Para qué tantas luces?

¿qué hace el aire sin fin, esa profunda

serenidad? ¿Qué significa esta

inmensa soledad? ¿Qué soy yo mismo?”»[6]

Toda la intensidad de la vida humana se resume en esta última pregunta ¿qué soy yo mismo? Esta pregunta no se conforma con reduccionismos cientificistas que pretenden decir qué es hombre a partir de la consideración parcial de su ser. En mi vida personal he podido darme cuenta que esta pregunta solo tiene respuesta adecuada en el horizonte de la experiencia religiosa, precisamente porque ella expresa de modo absoluto y radical los anhelos fundamentales del hombre.

7.      Consideraciones para una reflexión sobre la educación

La reflexión sobre la educación, al igual que la educación misma, sólo puede darse como una “tensión”, es decir, sobre sucesivas aproximaciones que, por una parte, reconozcan adecuadamente el pasado, sin que mirar atrás signifique retroceso sino continuidad de lo que es valioso, y como una “corrección”, o sea, como una actitud de honestidad intelectual que reconozca fallas en su teoría sobre la realidad.

            Por otra parte una de las tareas éticas más importantes de un educador frente al que es educado: ser leal al ser. Pero siempre considerando que nunca se educa si no se parte de lo que el educador ha podido verificar en la experiencia de su propia tradición.

8.      A modo de conclusión

Cuando por primera vez decidí sentarme a escribir algunas reflexiones en torno a las actitudes de la dramática realidad educativa contemporánea comencé a recordar las mefistofélicas Cartas de C. S. Lewis. De pronto me encontraba imaginando a un demonio adulto instruyendo a su sobrino sobre los mecanismos más eficaces para tentar a un maestro de escuela. Más tarde me encontraba escribiendo ya la carta de Escrutopo a Orugario para tentar a un joven profesor. Considero que las ideas que quería redactar al estilo del ensayo han quedado mejor bajo el sutil velo de la narrativa, con el cual se han ensortijado desde siempre los grandes misterios y significados del mundo.

Debo decir que mi único interés al redactar esta carta no ha sido hacer una obra literaria, eso Lewis lo hizo bastante mejor, sino más bien he pretendido acercarme a una realidad bastante llena de malentendidos y prejuicios y con la cual convivo todos los días. Espero que el texto que a continuación está escrito nos ayude a introducirnos en la realidad educativa, esto es, a educarnos en lo educativo.

*   *   *

Querido Orugario:

Te escribo estas líneas porque he visto que tu paciente, el joven profesor que tienes ahora a tu cargo, ha empezado a preguntarse por el sentido de su trabajo, cuestión que se ha originado al darse cuenta que sus alumnos enfrentan sus clases con abierta apatía y gran falta de respeto. Por fortuna para tu labor, la mentalidad dominante, encarnada por un compañero de tu paciente, le ha estado insistiendo, que la finalidad del estudio no es contemplativa sino aplicativa y que todo conocimiento aprendido en las aulas finalmente debe servir para su aplicación inmediata o futura. Esta espléndida idea llena de parcialidades ha mitigado de modo considerable los cuestionamientos que lo han venido asoleando estos días; sin embargo, tu actuación en este momento es importante ya que cualquiera que se pregunte con honestidad sobre los aspectos más importantes de su vida puede llegar a encontrar una respuesta. Es substancial que hagas ver a tu paciente que las cosas “serias” son sólo aquellas que llevan a la consecución de resultados prácticos; cultiva esta ideología y verás cómo lentamente tu profesor va quedando incapacitado para contemplar las obras de la literatura universal como Homero, Dante, Shakespeare o Cervantes, verás cómo se le dificulta leer la Biblia hasta que paulatinamente deje de prestarle la mínima atención, podrás darte cuenta que el misterio contenido en las piezas de Mozart, Bach y Beethoven va dejando de implicarse con su vida, para convertirse en la música que escuchan los intelectuales, o, mejor, que se usa para relajación del estrés, percibirás gradualmente como, tu querido profesor, va perdiendo el interés en todo lo que no es tangible, o como dicen muchos hoy, concreto. Sé atento. No permitas que tu maestro distinga los planos del saber, no dejes que conozca que hay realidades contemplativas y que hay realidades que piden la manipulación, no dejes que contemple todos los factores de la realidad, parcializa su juicio haciéndole ver que la gente exitosa se dedica, sobre todo, a cosas aplicables, prácticas, y déjale percibir que finalmente esto es lo que vale.

Ahora te voy a hablar de modo más formal sobre lo que respecta a la nueva inquietud de tu paciente. Lo primero que has de hacer es convencerle de que su preocupación educativa es relevante y es muestra de su genialidad desconocida para todos. Jamás conseguirás poner en tentación a un hombre haciéndole ver su propia finitud, su precariedad. Al hombre le encanta que seduzcan su ego, pues es susceptible de la vanidad intelectual. Aquí es donde deberás hacerle reconocer a tu paciente cuán importante es él, con ocasión de su pregunta. La cuestión sobre el sentido de la tarea educativa suele ser muy apreciada por los aliados del Enemigo, es más, es a través de una indagación seria sobre este tema es que hoy existen muchos auténticos maestros que asumen con seriedad la dicha labor. Por ello debes ser muy hábil en hacerle pensar que es él quien protagoniza la cuestión y no su pregunta.

En ocasiones la fuerza de los hechos supera a los prejuicios humanos, por tanto debes estar preparado para que la técnica antes mencionada fracase. Si tu paciente se llega a darse cuenta de que en realidad lo importante no es él y su genialidad sino el problema en sí, puedes llegar estar en un gran apuro, pero no te preocupes porque para grandes males hay grandes remedios. Tu aliado, para desviarle de la verdad a tu paciente, será en esta ocasión el ambiente, como te he dicho al inicio de mi carta, la mentalidad común. Hoy en día muchos profesores y administradores educativos se plantean la misma pregunta que tu paciente, pero como hemos podido aprender de la historia, si no hay un camino claro, racional y permanente que aborde el problema y valore todos los esfuerzos anteriores, a esto le llaman tradición los seguidores del Enemigo, lo que se produce es una relativización del problema, que se empieza a juzgar a partir de categorías tales como la ley del más fuerte, la respuesta más fácil, o la invención más original. Esta es la mentalidad dominante. Pues bien, la mentalidad y postura educativa de hoy consiste en pasmarse de impotencia frente a la crisis humana -que en el fondo se debe a la pérdida del significado de las cosas- y como se ha abandonado la tradición no se ve un camino posible para resolver el problema, así que no les queda más alternativa a los pobres educadores que construir una nueva respuesta; la conclusión que han contribuido a formar en los profesores nuestros últimos y más expertos tentadores es que la realidad en su totalidad, no tiene significado, y por lo tanto hay que construirlo, pues es evidente que ningún hombre puede vivir sin una comprensión de la vida, una comprensión que le oriente para caminar; de este aspecto se deriva nuestra idea de la pluralidad de opiniones válidas aunque todas sean contradictorias entre sí. ¿Te fijas querido Orugario? Nunca el hombre había tenido más incertidumbre de la realidad, a pesar de que hoy que es capaz de construir su propio significado de las cosas. La realidad ya no tiene un significado en sí, sino que el significado, lo crea el hombre, o sea, el hombre crea la realidad, al crear su significado. ¿Maravilloso, no? Esto es lo que has de aprovechar para tentarle a tu maestro. El mecanismo es simple y te lo explico a continuación. Si has trabajado bien la primera fase de la tentación aunque ésta haya fallado, habrás sembrado la semilla del malsano amor propio llamado orgullo, necesitamos este antecedente para poder continuar. Deberás crear en tu paciente la idea de que el hecho de entender la mentalidad dominante es el producto intelectual de su ardua reflexión, no es que comprenda la respuesta que da el ambiente, sino que la respuesta del ambiente es su propia, novedosa y personal conclusión y entendimiento del problema posibilitada por la gracia -admito que esta palabra es repulsiva pero también justa- de su genio. Si haces, a través de este proceso, que tu paciente se apropie de la mentalidad dominante ya lo podremos contar entre nuestras filas.

Tu cariñoso tío,

ESCRUTOPO

 


[1] Cfr. GIUSSANI Luigi, Educar es un riesgo, Encuentro, Madrid, 1999 (2ª ed), p. 113. Sobre el concepto de tradición en el mismo autor se puede revisar: El sentido religioso, Encuentro, Madrid, 1987 (6ª ed), p. 61.

[2] MARÍAS Julián, Historia de la filosofía, Alianza Editorial, México, 1997 (7ª reimp.), p.37.

[3] Cf. MARÍAS Julián, Historia… op. cit., p.38.

[4] Cfr. AQUINO Santo Tomás de, Summa Theologiae, I, q. 21, art. 2c.

[5] GIUSSANI Luigi, Educar es un riesgo, Encuentro, Madrid, 1999 (2ª ed), p. 37

[6] LEOPARDI Giacomo, Cantos, Ediciones Orbis, España, pp. 95-96.

La palabra en la red

Un día, mientras buscaba información en la red, me topé sorpresivamente con una palabra que nunca antes había visto: blog. Carcomido por la curiosidad abrí una ventana nueva en mi navegador, tecleé la dirección de mi buscador de información preferido y apunté nuevamente la dominguera palabra “blog”. Descubrí que un blog, también conocido como bitácora, es una página electrónica personal, en la cual es posible publicar texto, imagen e incluso música y video. Buscando un poco más encontré que mediante esta tecnología escriben y se comunican miles de personas –la mayoría de ellos jóvenes‑ en todo el mundo. Desde esta búsqueda han pasado ya dos años, en los cuales he tratado de llevar esta tecnología a las clases que imparto, de esta experiencia es de la que a continuación hablaré

El blog como página de información

Después de haber generado mi blog personal, y haber entendido su funcionamiento intenté diseñar una página electrónica para publicar información concerniente a mis asignaturas. En la página aparecía el calendario escolar, los temarios y eventualmente algunas tareas y orientaciones sobre temas que deseaba enfatizar su importancia. Recuerdo que tenía un alumno que era un asiduo lector de lo que allí se publicaba y que constantemente dejaba en la página sus anotaciones, haciéndome sugerencias e incluso preguntas. A los pocos meses me envió un correo electrónico diciéndome que ya tenía su propio blog sobre fútbol. Considero que este primer experimento sirvió para generar un nuevo interés por la materia y favoreció el acercamiento de los alumnos a las computadoras. Al finalizar aquél año todos los alumnos sabían la dirección electrónica de nuestra materia y eran conscientes de que si había algún trabajo detallado o alguna información importante, podían buscar en el blog.

El blog como medio de información

Al término del primer año de existencia de la página electrónica de la materia caí en la cuenta de que ¡habían comentarios de los alumnos en la página! El desarrollo del blog se había dado con tal naturalidad que no había reparado en que mis alumnos y yo realmente habíamos establecido un medio de comunicación paralelo a las conversaciones que sosteníamos en clase. Esto me llevó a pedirles expresamente que en la nueva página escribieran sus comentarios sobre la materia, y así lo hizo gustosamente la mayoría. Sin embargo algunos pocos se angustiaron por no tener acceso a las computadoras en red. Este incidente se pudo resolver después de platicar con los padres de los niños y pedirles que autorizaran la visita de sus hijos a algún café-internet, por lo menos media hora a la semana. Los padres no tuvieron ningún inconveniente en acceder a esta petición.

El blog como espacio de expresión literaria

Durante mi último año de estancia en la ciudad de Oaxaca, antes de radicar en la cuidad de Puebla, solía acudir con gran emoción a los talleres de recreación literaria que promovía la Casa de la Cultura Oaxaqueña, los cuales eran coordinados por el escritor Víctor Armando Cruz Chávez. En esos talleres leíamos a algunos de los grandes escritores del mundo ‑Paz, Sabines, Fuentes, Borges, Cortázar, Poe, Wilde, Pound, Pavese, por citar algunos‑, y los integrantes del taller, a partir de la ejemplar poesía o narrativa del escritor en turno intentábamos escribir nuestros propios textos: poemas o cuentos; posteriormente los criticábamos y tratábamos de sacar en limpio un texto corregido gracias a las aportaciones de todos los miembros del taller. El resultado final podíamos compartirlo eventualmente en las sesiones siguientes. Después de varios años de haber participado en estos talleres literarios, he retomado esta experiencia y la he propuesto a los alumnos con los que trabajo, sólo que con una leve modalidad, el escrito final, la redacción final del texto deberá publicarse en su propio blog, de esta manera todos los miembros del grupo podrán tener acceso al texto y tendrán aún la posibilidad de redactar sus comentarios al texto considerado como publicable. Esta actividad ha desatado bastante expectación y ha generado muchas preguntas, las cuales van desde el área de mi asignatura, que es la de Español, hasta los ámbitos de las computadoras
 

La consolidación del blog

Nuevamente en este ciclo escolar he desarrollado, junto con las actividades que se derivan de cualquier programación académica, la actividad del blog. Y deseo remarcar la palabra “actividad”. El blog paulatinamente ha venido a formar parte de un conjunto de acciones que colaboran con la calidad de aprendizaje de los alumnos. El blog no es simplemente una actividad más, agregada solamente como la “moda” de la tecnología. Soy plenamente consciente de que las computadoras y el intenet no son la receta mágica que solucionará todos los problemas educativos, ni siquiera los relacionados con las asignaturas que me conciernen; sin embargo, si las computadoras propician la comunicación, no solamente de seres humanos, sino, ante todo, de lo específicamente humano creo que se les puede augurar un futuro útil y razonable en cuanto al ámbito de la enseñanza se refiere. Por otra parte, si, desde un esquema organizado pedagógicamente se practican habilidades como la escritura, la lectura y la crítica ‑determinada por los comentarios a la página electrónica‑ y además se aprende a utilizar el ordenador, me parece que encontremos más razones para que esta tecnología de la información se pueda llegar a convertir en una de las principales actividades de enseñanza y aprendizaje, tanto del área de Español y Computación, como de otras áreas.

Algunos datos sobre los blogs

Existen en la red muchos sitios que ofrecen el servicio de blog gratuitamente, algunos de ellos son: Blogger (www.blogger.com), Blogextremo (www.bloextremo.com) y WordPress (www.wordpress.com). Para saber de otros sitios que ofrezcan este servicio bastará con escribir la palabra “blog” en el espacio de escritura de su buscador preferido y presionar “enter”. La dirección del blog para la asignatura de Español en el presente ciclo escolar es: www.parnaso.wodpress.com. 

Las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis

Los libros

Un día, mientras todavía me duraban las vacaciones de agosto, decidí salir a pasear a solas con mi hijo mayor. Uno de los lugares que visitamos fue una librería del sur de la ciudad. Al llegar a ella mi hijo se dirigió hacia la sección de libros infantiles. Abundaban los libros de muchos colores y tamaños, había para iluminar, para percibir texturas, unos contaban historias de dinosaurios, otros sobre autos. La variedad en libros infantiles es bastante peculiar, pero aunque existía gran variedad, ninguno de ellos me animaba a comprarle. Por una u otra razón los contenidos de los libros que había me parecían bastante cursis o simples, y otros libros me resultaban demasiado caros para adquirirlos. Así, mi hijo y yo anduvimos de libro en libro sin acordar cuál llevaríamos.
Justo antes de irnos de la librería recordé haber leído en un viejo número de revista una reseña sobre Las crónicas de Narnia escritas por C. S. Lewis, así que antes de salir me volví a una de las chicas que atienden el establecimiento y le pregunté por este título. Ella me dijo que sí tenían en existencia algunos de los números, que en total son siete: El león, la bruja y el ropero, El príncipe Caspian, La travesía del “explorador del amanecer”, La silla de plata, El caballo y su niño, El sobrino del mago y La última batalla.[1] Con gran alegría miré a mi hijo diciéndole que había encontrado un libro sobre un león y una bruja que tenía muchas aventuras interesantes, a él le agradó la idea y así decidí comprar un ejemplar.
Durante los meses que siguieron, como parte una ancestral tradición humana, pero sobre todo como un interés por mis hijos, decidí contarles un fragmento de esta historia antes de irse a dormir. Primero leyendo con anterioridad el texto para narrarlo de modo natural y luego leyéndolo directamente, algunas semanas relatando hasta dos o tres capítulos, otras a duras penas terminando uno, el método no me importaba demasiado ya que dependía de factores que no podía controlar: tiempo para lectura previa, cansancio, trabajo pendiente por realizar, etc. Lo único que sí me importaba era que conocieran la historia y a su personaje central: AslánEl significado

La relevancia de estas obras está en estrecha relación con un nuevo modo de presentar el cristianismo para la vida humana. De alguna manera Lewis, al empezar a redactar su primer libro ya era consciente de que «el cristianismo había empezado a deslizarse sigilosamente dentro de la historia»[2], según cita Clara Fontana del libro Cartas a los lectores de Narnia, publicado en Ediciones Encuentro. Según las citas que hace la autora en su artículo “Las crónicas de Narnia”, cuando se le preguntó a Lewis por qué Aslan llamaba la atención “más” que Jesucristo”, a pesar de que el personaje ficticio era una alegoría de Dios, él cometó que ese efecto se debe a que Aslán toma desprevenido al lector y le “sorprende”. Todos sabemos que –como decía don Giussani de la religión– hay modos de hablar que atraen y otros que no suscitan ningún interés. Por otra parte respecto de la figura de Jesucristo existen las más diversas interpretaciones ideológicas que no permiten mirarle adecuadamente, por citar algunas, las interpretaciones van desde la del “líder” humano cautivador de masas –comparado al lado de Buda, Mahoma, Gandhi y Martin Luther King– hasta la del hipnotista o mago que adormecía a la gente. Curiosamente casi nunca se mira el aspecto histórico de su figura, y especialmente escandaliza oír que Jesucristo es Dios y que su presencia continúa en el tiempo y espacio en la comunidad de hombres llamada Iglesia. Por ello creo que la serie de libros de Las crónicas de Narnia, tiene un valor pedagógico respecto de la figura de Jesucristo: nos permite ser sorprendidos y volver a mirar con interés nuestro Destino. Aunque este libro está dirigido a los niños –quienes identifican inmediatamente el “peso” de la figura de Aslán– creo que puede ser una buena oportunidad para los adultos de ser sorprendidos, sobre todo aquellos consideran saberlo todo sobre Jesucristo.

La película

Buscando en internet algo más sobre estos libros encontré que Disney llevará al cine el primero de la serie de libros de Narnia, según el orden de la publicación: El león la bruja y el ropero, el más conocido de todos. Esta producción ha generado mucha expectación debido a la trama del texto y a la gran cantidad de lectores que ha tenido esta obra. El director es Andrew Adamson, quien ha dirigido las películas “Sherk” y “Sherk 2”, él se apoyará en la compañía de efectos especiales “Weta”, quien construyó en tres dimensiones a los terribles “Uruk-hai” y diseñó los entornos y accesorios de la trilogía de películas del El señor de los Anillos, dirigida por Peter Jackson, y basada en los libros del mejor amigo de C. S. Lewis: J. R. R. Tolkien.
El estreno en México ha sido difundido para el próximo 9 de diciembre, fecha en que se presentará también en los Estados Unidos.
Para más información sobre la película se puede visitar el sitio de Disney (está en inglés): http://disney.go.com/disneypictures/narnia/

Dirigir comentarios a:
victorvorrath@gmail.com

[1] Estos títulos son los que ha publicado recientemente la editorial Andrés Bello con sede en México. Hace algunos años la editorial Alfaguara publicó estos títulos, bajo la colección juvenil y recientemente la editorial Destino ha editado estos libros.
[2] FONTANA Clara, “Las crónicas de Narnia”, Revista Huellas, núm. 7, julio/agosto, 1997, pp. 32-33.

El programa de filosofía para niños de Matthew Lipman

Por Víctor Hugo Vorrath Rodríguez

ABSTRACT En la década de los años 60 surgió en los Estados Unidos una propuesta pedagógica y educativa que intentaba inicialmente ayudar a que los jóvenes que ingresaban a la universidad pudieran arribar mejor formados en ciertas destrezas del pensamiento relacionadas con la filosofía. Matthew Lipman, profesor universitario de filosofía, interesado por desarrollar el pensamiento crítico y cuidadoso (care thinking) se preguntó “¿a qué edad se debe iniciar la reflexión filosófica?”. La respuesta que se dio a sí mismo fue “cuanto antes, mejor”. Fue así como inició un ambicioso programa para trabajar la filosofía con los niños, que hoy se encuentra difundido en varios países en los cinco continentes. Lipman estaba convencido de que esta disciplina bimilenaria desarrollaba esas habilidades de pensamiento y varias disposiciones sociales de las que carecían sus alumnos universitarios y que su ausencia dentro de su formación les impedía un buen desempeño. Este ensayo se introduce en la temática de los modelos de enseñanza y aprendizaje y pretende presentar una breve reseña de lo que históricamente ha sido el programa de filosofía para niños, sus principales objetivos y los alcances y límites del mismo.
 

1. Origen de filosofía para niños

Cuando en 1968 Matthew Lipman comenzó a dar clases de lógica en la Universidad de Columbia se percató del bajo nivel académico con que los estudiantes ingresaban a la universidad. Esta angustia no sólo era suya, sino que también estaba presente en los padres de familia de los alumnos de Lipman[1]. Este síntoma fue el punto de partida del programa de filosofía para niños, de algún modo la situación educativa que enfrentaba Lipman y que es la situación educativa actual se puede sintetizar en las siguientes notas: muchos alumnos están desmotivados ante contenidos fragmentados y se constata una tendencia a revelarse contra las personas y las normas, generalizándose los problemas de disciplina. Se percibe indiferencia, escepticismo y un despego cínico frente a la propuesta educativa actual[2].

Lipman se daba cuenta de que en los colegios los profesores sólo se dedicaban a exponer clases y se perdía el interés por aspectos significativos de la realidad. Me parece que este es el origen de uno de los síntomas de la situación educativa actual: el aburrimiento. Frecuentemente escucho comentarios de los alumnos refiriéndose a muchas de las clases que toman como aburridas. Aunque habrían muchas razones para explicar esta disposición del ánimo de los estudiantes frente a las asignaturas, creo que una de las razones fundamentales radica en el hecho de que las clases han dejado de ser vitales, es decir, han dejado de ejercer una influencia en la vida de los estudiantes, sobre todo con aquellos aspectos más acuciantes para la vida de cualquier persona, aquellos aspectos en los que nos va la vida.

Por otra parte «durante mucho tiempo se ha sospechado que la filosofía […] contenía dentro de sí tesoros pedagógicos de gran importancia haciendo su propia y rica contribución a la educación»[3]

La propuesta que Lipman presenta en el programa de filosofía para niños tiene la virtud cuestionar el modo de educar de nuestro tiempo; perteneciente a la escuela norteamericana pragmatista, nuestro autor porta la misma antorcha de la verificación sensible del trabajo educativo.

2. Objetivos y fines del programa de filosofía para niños

Para la siguiente exposición he decidido desglosar este texto en dos apartados: la misión central de la propuesta educativa de filosofía para niños y los objetivos formales del programa de filosofía para niños en función de cada novela que constituye el programa.

a) Planteamiento general. Deseo citar algunos de los planteamientos que el mismo Matheew Lipman menciona en el libro La filosofía en aula[4]:

  • Mejoramiento de la capacidad de razonar

  • Desarrollo de la creatividad

  • Crecimiento personal e interpersonal

  • Desarrollo de la comprensión ética

  • Desarrollo de la capacidad para encontrar sentido en la experiencia

b) Objetivos formales del programa de filosofía para niños por grados. De modo formal pueden apreciarse los siguientes objetivos que se plantean en el programa de filosofía para niños[5], la propuesta es original de la Dra. Mónica Velasco, estos objetivos pretenden adecuarse al desarrollo psicológico de los niños..

I. Novela Hospital de Muñecos con el manual Tratando de entender el mundo.· darnos cuenta de las cosas que nos rodean.

  • darnos cuenta que otros piensan y sienten igual que nosotros

  • darnos cuenta de lo que es importante

II. Novela Elfie con el manual Relacionando Nuestros Pensamientos

  • desarrollo del lenguaje

  • atención a los implícitos en las conversaciones ordinarias trabajo con distinciones, comparaciones y relaciones

  • clasificaciones

  • razonamiento sobre los sentimientos

III. Novela Kio y Gus con el manual Asombrándose ante el Mundo.

  • los anteriores y…
  • atención a las estructuras semánticas y sintácticas en el lenguaje
  • identificación y manejo de la ambigüedad
  • razonar sobre la naturaleza y su relación con las personas
  • razonar sobre como nuestros sentidos nos ayudan a conocer diferentes experiencias culturales

IV. Novela Pixie con el manual En Busca de Sentido.

  • los anteriores y…
  • razonar sobre diferentes maneras de conocer las cosas
  • el papel del lenguaje en el conocimiento
  • manejo de metáforas y analogías
  • conceptos de clase, grupo y familia
  • relaciones entre personas y relaciones entre conceptos
  • la familia y la amistad

V. Novela El descubrimiento de Harry con el manual Investigación Filosófica.

  • ofrecer a los alumnos un modelo dialógico en comunidad de indagación

  • método de indagación filosófica

  • descubrimiento de las estructuras lógicas del lenguaje

  • ejercicio con razonamiento lógico formal e informal

  • modos alternativos de pensamiento

VI. Novela Lisa con el manual Investigación ética

  • los anteriores y…

  • razonamiento sobre ética

  • descubrimiento de criterios

  • consideración de los factores implicados al evaluar una situación

VII. Novela Mark con el manual Investigación social

  • los anteriores y…

  • razonamiento sobre temas de política y sociedad

3. Estructura de las sesiones de filosofía para niños

En lo referente a la estructura de las sesiones de filosofía para niños hay que distinguir la estructura de trabajo del manual que acompaña a cada novela y los momentos de desarrollo de una clase. Sobre la estructura que propone el manual del profesor hay que decir que es en función de ella es como la clase se desarrolla: por momentos. A continuación presento en un diagrama de círculos concéntricos la estructura de trabajo del manual que acompaña a cada novela del programa de filosofía para niños:

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El desarrollo de una clase o “sesión” de trabajo «incluyen el hacer una lectura de la novela seleccionada. Esta lectura se hace en grupo, por secciones o por capítulos, de tal manera que cada uno de los miembros del grupo tenga la oportunidad de leer en voz alta. El invitar a los niños a que expresen las ideas que les resultaron significativas y a que transformen esas ideas en preguntas filosóficas. Se busca encontrar relaciones entre las preguntas planteadas o simplemente seleccionar alguna de ellas que al grupo le interese discutir y se inicia un diálogo alrededor del tema elegido, ejercitando las habilidades para pensar correctamente, y conduciéndolo de manera abierta, de tal forma que el proceso del grupo permita que poco a poco se constituya una comunidad de indagación»[6].

4. Evaluación del programa de filosofía para niños

Este aspecto, que aún se encuentra en investigación por parte de los desarrolladores del programa reconoce como un modelo provechoso la prueba de New Jersey. En este sentido existe un libro muy interesante de Félix García Moriyón, se llama La estimulación de la inteligencia y está editado por Ediciones de la Torre.

5. Documentación y bibliografía del programa de filosofía para niños

a) Bibliografía para los alumnos

SHARP, Ann Margaret, El Hospital de muñecos, CELAFIN, Chiapas, 1996.

LIPMAN, Matthew, Elfie, Ediciones de la Torre, Madrid, 2000.

LIPMAN, Matthew, Kio y Gus, Ediciones de la Torre, Madrid, 1992.

LIPMAN, Matthew, Pixie, Ediciones de la Torre, Madrid, 1989.

LIPMAN, Matthew, El descubrimiento de Harry, Ediciones de la Torre, Madrid, 1989.

LIPMAN, Matthew, Lisa, Ediciones de la Torre, Madrid.

LIPMAN, Matthew, Mark, Ediciones de la Torre, Madrid.

a) Bibliografía para el profesor

SHARP, Ann Margaret, Tratando de entender el mundo, Manual del profesor para acompañar a «Hospital de Muñecos», CELAFIN, Chiapas, 1996.

LIPMAN, Matthew, Poner nuestros pensamientos en orden. Manual del profesor para acompañar a «Elfie», Ediciones de la Torre, Madrid, 2001.

LIPMAN, Matthew, Asombrándose ante el mundo. Manual del profesor para acompañar a «Kio y Gus», Ediciones de la Torre, Madrid, (1986) 1993.

LIPMAN, Matthew, En busca del sentido. Manual del profesor para acompañar a «Pixie», Ediciones de la Torre, Madrid, (1984) 1989.

LIPMAN, Matthew, Investigación filosófica. Manual del profesor para acompañar a «El descubrimiento de Harry Stottlemeier», Ediciones de la Torre, Madrid, 1988.


[1] Cfr. ACCORINTI Stella, Introducción a Filosofía para niños, Manantial, Buenos Aires 1999.
[2] Cfr. GARCÍA José Luis y MEREGHETTI Gianni, ¿Disciplina o autoridad? El riesgo de educar hoy, ARCYP, Madrid, s/d, p.2.
[3] LIPMAN Matheew, La filosofía en el aula, Ediciones de la Torre, Madrid, 1998, p21
[4] Cfr LIPMAN Matheew, La filosofía … op. cit., pp. 125-166
[5] Cfr. Velasco Mónica, Descripción del currículo de filosofía para niños, documento presentado en el marco del curso de “Introducción al programa de filosofía para niños”, dentro del IV Coloquio de Filosofía para Niños, Morelia, 2003.
[6] Cfr. Velasco Mónica, Desarrollo de las sesiones de Filosofía para Niños, documento presentado en el marco del curso de “Introducción al programa de filosofía para niños”, dentro del IV Coloquio de Filosofía para Niños, Morelia, 2003, p. 8.

¡¡¡ U2 EN MÉXICO !!!

¡Buenas noticias para aquellos que compartimos el gusto por la música de U2!

Acabo de revisar el sitio oficial de U2 y en el mensage del día de hoy se indica que U2, para la gira Vertigo 2006 que iniciará a principios de febrero, la banda hará una “parada” en México, América del Sur, Nueva Zelanda, Australia y Japón. El sitio indica que en la próximas semanas habrá mas información.

Si quieres ver la versión en inglés de esto que humildemente traduje visita:
http://www.u2.com/news/index.php?mode=full&news_id=1795

Si sabes algo más sobre la visita de U2 a México escríbeme y házmelo saber. ¡Hay que ir preparando el cochinito!

Saludos

Víctor Vorrath
victorvorrath@gmail.com
http://victorvorrath.blogspot.com/

«Sólo el estupor conoce»

«Sólo el estupor conoce»*

Víctor Hugo Vorrath

Solamente se puede llegar a conocer aquello que causa en el hombre una admiración profunda, lo que genera un atractivo, aquello que causa estupor. El conocimiento está íntimamente ligado al afecto, Luigi Giussani lo expresa así: «por eso no se puede conocer si no se conoce con afecto: sin afecto no hay conocimiento, sino proyección de un prejuicio sobre la cosa. Es el asombro que la cosa engendra lo que hace capaz a la inteligencia para aprehenderla (el niño es así)» [1]. Llama la atención la última parte de esta cita: el niño es así. En el espacio escolar esto es evidente, los niños son los más sinceros espectadores que aprueban o desaprueban cuando algo les atrae.

La postura inicial para relacionarse con la realidad –origen de todas las ciencias y de todas las humanidades– es el estupor, cualquier otra manera resulta reductiva: el poder, el éxito, la fama. Gregorio de Nisa [2] escribe al respecto en La vida de Moisés: «los conceptos crean los ídolos; sólo el estupor conoce».Con el paso del tiempo los adultos vamos perdiendo esta disposición natural de asombrarnos, y con ello nos vamos relacionando con las cosas de un modo más pobre, tan pobre, que la realidad nos puede abrurrir. El aburrimiento surge cuando la realidad ya no tiene un atractivo para mí, no porque no lo posea, sino porque mi actitud hacia ella ya no es adecuada, porque he dado cabida a los ídolos de los que hablaba Gregorio de Nisa en la cita anterior.

El día de hoy se nos presenta una oportunidad para volver a la realidad y sorprendernos de ella. Todos los trabajos de nuestros niños pretenden mostrarnos el atractivo de la ciencia y de las humanidades. Pero sobre todo hoy podemos aprender de ellos a volver a esa mirada de asombro con la que llegamos a este mundo.

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* Mensaje preparado especialmente para la «III Feria de las Ciencias y Humanidades» del Colegio Simón Bolívar, Puebla, 2005.

 

[1] GIUSSANI Luigi, L’io, il potere, le opere. Contributi da un’esperienza, Marietti, Genova, 2000; p. 78, cita tomada de DÍAZ Ramón, El yo renace de un encuentro vivo, s/d, Puebla, 2004.
[2] GREGORIO DE NISA, La vida de Moisés, PG 44, col. 377 B

 

[Abril de 2005]