Calorón electoral

Apurado, como suelo andar, crucé Avenida Insurgentes mientras tenía el semáforo en verde. Estaba por llegar a la banqueta opuesta cuando tocó el paso a los vehículos. Me faltaban dos pasos para llegar a la acera cuando un exasperado motociclista espetó: “muévete, imbécil”. Acto seguido arrancó a toda velocidad y desapareció en un punto de fuga que imaginé en el horizonte, puesto que ya no me volví a verlo. Ni tiempo me dio. No pude decir nada. No pude pintar ni un ‘finger’ o vociferar alguna malsonante frase (me quedé pensando que podría haber dicho “non me ne fotte un cazzo”, pero luego pensé que no entendería la airada expresión italiana).

La reacción del motociclista me pareció desproporcionada, pues le robé quizá un segundo o dos de su tiempo en terminar de atravesar la calle. Mientras sobaba mi maltrecho ego pensé que tal vez el operador estaría fastidiado por el calorón o porque se le hacía tarde.

La actitud del motociclista me recuerda la de muchos conocidos en este proceso electoral al que sobrevivimos. Los que apoyan al puntero no pueden ver ni en pintura a quienes apoyan a los dos que están más abajo. Y los de abajo, que en sexenios anteriores fueron los de arriba, tampoco aguantan a los seguidores del virtual tlatoani de Macuspana. Ya decía el célebre filósofo de Juárez que en realidad nació en Michoacán: “pero qué necesidad, para qué tanto problema”.

El hecho es que al día siguiente de la votación amaneceremos con los desafíos de siempre, pero con la diferencia de que estaremos más heridos o más serenos para meter el hombro y dar nuestra contribución al bien común.

Los insultos y sombrerazos, aunque puedan causarnos gracia de momento, los pagamos caro, pues lesionamos la cordialidad que debe prevalecer frente al otro, especialmente cuando no piensa como nosotros.

A diferencia del motociclista acalorado que escapó tan pronto escupió sapos y culebras, los mexicanos tendremos que convivir con los “vencedores” y con los “derrotados” (pongo las palabras entre comillas porque al final todos estamos en el mismo barco). ¿Será que podemos favorecer las relaciones a partir de otro criterio que favorezca la fraternidad?

En el documento que anexo creo que hay una pista:

¿En dónde ponemos nuestra esperanza?

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Tres policías y un civil

Doña Eulalia, una mujer de casi 80 años, se desvaneció frente a mis ojos justo al intentar subir las escaleras del segundo nivel de la estación Nopalera del Metro. La mujer iba con su hija y ambas trataban de usar la plataforma móvil para personas con discapacidad motriz. Los cuatro policías que cuidan la estación (tres hombres mayores de edad y una mujer) acudieron con una camilla flexible para atender a la señora. Como pude, sostuve a la anciana con ayuda de su hija y la coloqué en la camilla. A mi lado estaba una enfermera del IMSS. Los tres policías y yo sacamos a la anciana hasta un taxi pirata, ya que los policías admitieron que no había ambulancias en la Delegación Tláhuac. De hecho, la oficial es quien gestionó que un taxi se llevara a la anciana y su hija. De este asunto veo varios aspectos:

1. Ante todo, prevalece en nosotros la buena voluntad. Tanto las autoridades como los civiles que estábamos cerca de la mujer nos acercamos a ayudar. Creo que siempre es mejor partir de lo que hay y debo reconocer que los polícias, a pesar de su edad, se la rifaron cargando a la ancianita. De hecho, uno de ellos me pidió que lo ayudara, porque no podría llevar él solo uno de los extremos de la camilla.

2. Falta infraestructura y capacitación al personal de seguridad. Los mismos policías y el administrador de la estación sabían que era inútil pedir una ambulancia, pues no llegaría. Por otra parte, los agentes estaban apanicados y no se percataron de que la anciana se había desvanecido. Incluso tuve que darles indicaciones para que me ayudaran a acomodar a la mujer.

3. La hija de la anciana la subió por las escaleras habituales a pesar de que sabía que padece del corazón, lo cual indica que no había tramitado la tarjeta para usar el elevador para personas con discapacidad. (Tengo la impresión de que tramitar esto es engorroso).

4. El personal en la estación es insuficiente, pues todos los policías descuidaron sus puestos para atender la emergencia (vi cómo más de un “abusado” se brincaba los torniquetes mientras los oficiales estaban con la anciana en el taxi).

5. Los taxis piratas son un mal necesario, al igual que los mototaxis. ¿Por qué no buscar la forma de que estas personas se incorporen a la legalidad? Tras la caída de El Ojos, hubo grandes movilizaciones para detener a los segundos, pasó el tiempo y ellos operan con normalidad. ¿De qué sirvió el operativo?

6. Necesito tomar un curso de primeros auxilios avanzados. Nunca se sabe cuándo otro necesite nuestra ayuda. Eso e ir al gimnasio.

El caballo negro: el hambre

«Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer Viviente que decía: “Ven”. Miré entonces y había un caballo negro; el que lo montaba tenía en la mano una balanza».
Apocalipsis 6,5

Casi nunca sueño, pero ahora sí: palpaba una pared que era suave como una esponja y se hundía al tacto. Creo que los recientes sismos me han impactado más de lo que soy consciente. Darme cuenta de eso me llevó buscar en Google cuáles son las zonas del mundo menos sísmicas. Descubrí que existen formaciones rocosas muy antiguas llamadas escudos. En Canadá, entre Ontario y Quebec, hay uno, otro está en los llanos del Orinoco, entre Venezuela y Colombia, algunos más están en Rusia y África.

Por curiosidad me puse a buscar cuál es la zona de Colombia en donde supuestamente hay menos temblores y descubrí que sería en el departamento de Vichada, probablemente en el municipio de Cumaribo (¡qué grande es el mundo!). Al indagar sobre su población descubrí que allí hay niños que mueren de hambre, un factor es la disminución de peces en el río. Tienen un suelo firme, pero no hay comida. En un noticiero de YouTube un pescador, que es padre de familia, relata que hay días en que se van a dormir con hambre. Este descubrimiento me llevó a buscar en qué lugares de México se ha reconocido que hay gente que pasa hambre (lo cual más o menos ya suponía). Un informe de Instituto de Nutrición Salvador Zubirán indica que los estados con “riesgos nutricionales” (¡cómo nos encantan los eufemismos!) son Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Yucatán, Hidalgo, Puebla y Campeche.

Si sufrir un sismo es una experiencia difícil, pasar hambre es una situación más dramática, sobre todo cuando las víctimas son niños. Recuerdo a mi amigo Guillermo Libo Fanego, de Paraguay, que hace una gran labor en favor de la Fundación Banco de Alimentos Paraguay. Va mi reconocimiento para aquellas personas que recogen lo que a otros les sobra para llevarlo a quienes no tienen.

Moraleja: valoremos los alimentos que tenemos hoy en la mesa y si hay algo que podamos compartir busquemos en nuestro entorno a quien pasa hambre.

Meditación sobre la necesidad

Viajo en metro. Una señora irrumpe en el vagón con sus dos hijas y de pronto se para con ellas en una de las puertas. Comienzan a cantar: «¿Quién te cantará?». Desafinan. Quizá por el cansancio, quizá por hambre, tal vez por hastío. Pasan entre los viajeros pidiendo una moneda. Nadie les da nada. Yo mismo no tengo nada qué ofrecerles. El semblante de la mujer ya no se inmuta, acostumbrada estará al desdén.

Pienso en la necesidad de esa mujer y esas niñas. El pan es la necesidad más evidente, pero no es la única. Desean ser felices y viven con tanta precariedad, orilladas a mendigar cerca de la media noche en los vagones que van hacia el oriente de la ciudad, expuestas seguramente a infinidad de peligros, huyendo tal vez de otros en su casa o en su barrio.

Me lamento de no tener una moneda para ofrecerles y pienso que aunque la tuviera, tampoco bastaría para resolver su necesidad. Como tampoco bastaba la ayuda a las niñas con parálisis que visitaba en la caritativa (qué signo punzante son ellas ahora de la necesidad humana).

Pienso en la confusa época electoral por la que atravesamos, tantas promesas y tan compleja la realidad. Y ni siquiera los políticos mejor intencionados pueden atender la necesidad de esta madre y estas niñas, aunque les acerquen pan a cambio de un voto. No pueden atender su necesidad, su verdadera necesidad. Pero, ¿quién puede?

Desde antiguo las personas buscamos a Dios, un concepto para muchos pasado de moda, trasnochado o definitivamente equivocado. Pero en torno a Dios, a ese Misterio dueño del ser, es que los hombres pueden reconocerse como hermanos, es decir, iguales en dignidad. El Misterio es fuente de nuestra dignidad y nos impulsa a atender las necesidades de pan de los hombres y mujeres, pero no sólo la necesidad de pan, aunque no se puede obviar la necesidad de pan. El Misterio ha tenido piedad de nuestra necesidad más radical, que es aquella que ha hecho decir a Jesús: «no sólo de pan vive el hombre».

Reconociéndonos hermanos, en el sentido que he dicho antes, podría haber una posibilidad para atender la necesidad de los otros y nuestra propia necesidad. Esta hermandad no nos haría depender de la política, pasaría tranversalmante la política, así como otras modalidades de organización civil. Al final no contaría tanto ser de izquierdas o de derechas. Al final lo que contaría sería atender la necesidad, la necesidad de pan y la necesidad más radical, que compartimos todos y que nos hermana.

El asesino ético

Chigurh, un asesino interpretado por Javier Bardem en “Sin lugar para los débiles”, es un ejemplo perfecto de cómo ser coherente con un código moral, en este caso autoimpuesto, no basta para vivir.

En la cinta se menciona que Chigurh siempre cumple la palabra empeñada. Así lo hace cuando acude a matar a Carla Jean, novia de Llewelyn, a quien dio la oportunidad de salvar a su novia a cambio de revelarle la ubicación de un dinero robado a narcotraficantes abatidos en un tiroteo.

Podríamos decir que el asesino era un sujeto moral, alguien coherente, en el sentido de estar apegado a unos principios que él se había dado a sí mismo y que cumplía a cabalidad. Obviamente su actuar nos parece condenable, pero ¿por qué?, sobre todo si era coherente.

El nivel de tantas discusiones en política y en otros ámbitos de la vida muchas veces queda encasillado en la dimensión moral entendida al estilo del asesino en cuestión. Pero el debate no está allí, sino en el contenido que llena la vida y que después podrá configurar una moral. Por eso Chigurh nos resulta aberrante, porque el personaje, en el fondo, está situado frente a la Nada: a través de su violencia metódica –usa una pistola de aire comprimido para acabar con sus víctimas– afirma que no hay nada bello o grande por lo cual vivir.

Víctor Vorrath

Debaten en Rímini migración y terrorismo

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Víctor Vorrath

Italia (25 agosto 2017).- Rímini, Italia.- Trabajo, migración y terrorismo son algunos de los problemas que aquejan a Europa y que se convirtieron en temas de reflexión en el Meeting de Rímini, uno de los foros más importantes del Viejo Continente que anualmente se desarrolla en esta ciudad veraniega de Italia.

Eugenio Andreata, responsable de comunicaciones del Meeting de Rímini, afirma que una mirada positiva hacia la tradición pone a las personas en condiciones de enfrentar de una mejor manera el futuro.

“Hay tres verbos (en el título del Meeting), heredar, volver a ganar y poseer. Heredar significa que nosotros estamos hechos por todo lo que vino antes de nosotros y por eso hay una mirada positiva hacia toda la tradición que nos precede. Poseer, el último verbo, indica la relación con la realidad, que es una relación llena de satisfacción, que va al fondo, consciente. El verbo clave, central, es volver a ganar, porque si nosotros logramos volver a ganarnos la tradición podemos poseer el futuro”, declaró.

Bernhard Scholtz, un politólogo alemán y presidente de la Compañía de las Obras, una organización que promueve el desarrollo de negocios a nivel internacional, afirmó que la crisis de trabajo y económica se puede enfrentar a través de acuerdos y advirtió que se deben evitar los cierres de fronteras y el proteccionismo comercial, lo cual puede ser contraproducente para las naciones.

“Yo pienso que una nación puede caer siempre en la tentación del proteccionismo, el proteccionismo puede funcionar en un periodo corto, a lo mucho a un año, para cualquier nación”, dijo.

“Los muros, históricamente, son siempre crueles, es una política miope e incluso cínica. Yo creo que esta situación puede ser superada con acuerdos, porque si tú ayudas a una nación vecina a desarrollarse, tú desarrollas al propio país, y esto lo hemos aprendido en Europa, porque en Europa nos hemos hecho la guerra, pero hoy trabajamos juntos”, declaró Scholtz.

El escritor y periodista Giorgio Paolucci indicó que se debe distinguir entre migrantes y terrorismo, y resolver la segunda con una colaboración entre policías y fuerzas del orden de varios países de Europa. Y afirmó que el problema del terrorismo tiene su origen en un vacío espiritual de las personas.

“Yo creo que pasa esto porque hay vacíos espirituales, humanos, morales, que se llenan con la violencia, entonces nosotros tenemos que llenar estos vacíos con la educación para la convivencia, ayudar a entender que se puede vivir juntos aunque seamos diferentes y que el verdadero antídoto a la violencia es una educación”, dijo.

Uno de los invitados estelares del Meeting ha sido el profesor Shodo Habukawa, líder de los monjes budistas shingon en Japón. Cuestionado acerca del desprecio con que algunos países miran a razas y naciones en distintas partes del mundo debido al problema de la migración, afirmó que se deben evitar los conflictos y mirar a los demás con un ‘fuego de amor’.

“Como dice el abad de la orden cisterciense, Mauro Lepori, todos nosotros debemos de tener un fuego de amor hacia los demás, entonces, ¿qué quiere decir esto para nosotros los budistas? Que no hay una diferencia entre yo y los demás, que tu vida es como mi vida, por lo que debemos evitar nuestros conflictos.

Desde el 20 hasta el 26 de agosto se desarrolla la edición 38 del Meeting de Rímini, evento en el cual han participado a través de los años diversos políticos, empresarios, científicos, artistas, líderes sociales y religiosos de todo el mundo, como Tony Blair, Eugene Ionesco, Paolo Gentiloni, Lech Walesa, Juan Pablo II, la madre Teresa de Calcuta, entre otros.

En el Meeting hay distintas conferencias, exposiciones, espectáculos, actividades para niños y adolescentes, además de actividades deportivas y espacios de restaurantes y bares, de manera que los visitantes pueden estar allí todo el día. Se estima 800 mil personas acuden anualmente acuden a este foro que se realiza en las instalaciones de la Feria de Rímini.

https://www.reforma.com/aplicaciones/articulo/default.aspx?Id=1193676&v=2

 

Ojo por ojo

shylock
El Mercader de Venecia (2004) de Michael Radford, con Al Pacino y Jeremy Irons.

El Ojos, líder del Cártel de Tláhuac, fue abatido ayer por personal de la Marina en la colonia contigua al conjunto habitacional donde vivo, en la Ciudad de México. Desde hace días se escuchaban helicópteros sobrevolar el perímetro de un modo inusualmente bajo, justamente como si buscaran a alguien. El miércoles por la noche, antes de llegar a mi departamento, la calle principal estaba tranquila, sin demasiados mototaxis, era casi como un presagio: el silencio antes del trueno.

Ayer, cuando me encaminaba al trabajo, vi pasar frente a mi edificio decenas de patrullas de la Policía de la Ciudad de México, todas iban en dirección del metro. Para esa hora el capo ya había sido acribillado con otros siete sujetos en una vivienda que aparentaba ser un despacho de abogados.

Los vecinos estaban desconcertados y se preguntaban qué había pasado. A esa hora ya había circulado la versión de la muerte de El Ojos, pero pocos estaban enterados. También habían quemado camiones sobre la avenida principal y los mototaxistas hicieron diversos bloqueos, por lo que la respuesta no se hizo esperar y los policías comenzaron a detener vehículos sospechosos.

Cuando llegué a la estación Nopalera había decenas de agentes antimotines y al menos dos helicópteros sobrevolaban el área. Policías ministeriales se resguardaron al interior de la estación y ordenaron su cierre, con lo que de pronto me vi en medio de la última parte del operativo que detonó la muerte del narcotraficante.

Este caso fue la sensación en las redes sociales y sitios de internet en México y seguramente lo será para los periódicos impresos. Los análisis no se harán esperar: la crítica al Jefe de Gobierno, quien no invierte en su propia ciudad, pero regala patrullas en otros estados; su empeño en negar la presencia del narcotráfico en la capital del País; el vacío de autoridad que existe en el oriente de la Ciudad. No faltará quien celebre el asesinato del narcotraficante, sobre todo porque lo mataron como a un perro. Aunque es válido señalar las causas de la violencia que vivimos en la Ciudad de México y en todo el País y expresar nuestro sentir ante estos acontecimientos, al final el problema de fondo sigue quedando fuera del foco de atención. Ante todo, se trata de un problema antropológico, del desconocimiento de lo que somos.

¿Por qué nos matamos?, ¿qué lleva a un hombre a ejercer violencia sobre otros hombres al punto de ‘desaparecerlos del mapa’?, ¿qué buscan los narcotraficantes?, ¿son realmente tan distintos de los ciudadanos que vivimos dentro de la ley?

Después de salir del trabajo suelo leer por esta época, mientras viajo en el metro, el libro Jesús de Nazaret, de Joseph Ratzinger (Benedicto XVI). Mientras continuaba el capítulo donde se analizan las grandes imágenes del Evangelio de Juan, en el apartado de “la vid y el vino”, un párrafo me pareció revelador para contestar en parte las preguntas antes señaladas, por lo que lo cito.

“Declaramos que Dios ha muerto y, de esta manera, ¡nosotros mismos seremos dios! Por fin dejamos de ser propiedad de otro y nos convertimos en los únicos dueños de nosotros mismos y los propietarios del mundo. Por fin podemos hacer lo que nos apetezca. Nos desembarazamos de Dios; ya no hay normas por encima de nosotros, nosotros mismos somos la norma. La «viña» es nuestra. Empezamos ahora a descubrir las consecuencias que está teniendo todo esto para el hombre y para el mundo…”.

El hombre de hoy se ha emancipado de Dios, como también ha denunciado Nietzsche en La Gaya Ciencia, para erigirse en su propio dueño, y con ello liberarse de todo reclamo ulterior, de toda dominación. Pero una vez que hemos borrado del mapa a Dios, quien proclama la ley del amor, ¿qué nos queda? Nos queda la ley del Talión: el ojo por ojo, que si bien se puede entender como la aplicación de la justicia distributiva, también da pie a la revancha. Pero, ¿quién puede asegurar la exacta proporción para el castigo de un delito?, ¿quién es capaz de esta ciencia? ¿No es acaso este tipo de retribución la que pedía el judío Shylock, de Shakespeare, en el Mercader de Venecia?, ¿no quería una libra de carne del pecho de su deudor?, ¿pero y la sangre?, ¿al exigir una justicia así no cometemos también otro delito mayor?, ¿no nos llevamos también algo más de lo que nos pertenece?, ¿y quién habrá de sancionar nuestra imprudencia?, ¿acaso no es más justa la ley del amor?

Esta era la mentalidad de El Ojos: infligir un daño por otro recibido; dicen que su proceder contra sus adversarios era despiadado, en extremo violento. Pero no hay que olvidar que esa lógica es también la nuestra, no somos tan distintos del narcotraficante muerto, también buscamos una justicia así, aunque, ¿nosotros mismos la resistiríamos?

Entonces, ¿a dónde mirar? En este punto recuerdo uno de los versos del salmo 18 que suelo encontrar en la Liturgia de las Horas y que dice: “la ley del Señor es perfecta y es descanso del alma”.